
Los valores son los principios por los que cada persona se rige, toma decisiones y dirige su propia vida. Los aprendemos a través de nuestra educación y nuestra cultura y varían en el orden en que aparecen en nosotros. Mientras que para unas personas la solidaridad puede ser su valor más importante, para otros puede serlo el reconocimiento social. Nos definen como personas y nos dice cómo estamos respecto a los demás.
La mayoría de los valores que tenemos actualmente han sido aprendidos con el paso de los años y la experiencia y no siempre nos dan una señal clara de cómo somos por dentro. Existen valores que interiorizamos por aquello que creemos que se espera de nosotros.
La toma de decisiones consiste en el proceso mediante el cual un individuo escoge entre dos o más opciones posibles. En este proceso juega un importante papel la voluntad al activar unos motivos y atenuar otros en la lucha que se establece entre ellos.
En todo momento un individuo presenta gran cantidad de necesidades y motivos entre los cuales va a existir algún tipo de contradicción ya que no va a poder satisfacerlas todas al mismo tiempo, e incluso para lograr la satisfacción de algunas debe renunciar a la satisfacción de otras. Cuando dos motivos o grupos de ellos son contradictorios o excluyentes estamos en presencia de un conflicto.
La voluntad, representación de los valores, es precisamente el proceso de selección y jerarquización de determinados motivos de la actividad con respecto a otros, lo cual significa una solución continua de conflictos mediante la inhibición de una serie de motivos y la activación de otros.
La voluntad no existe de forma independiente, sino apoyada por algún objetivo. Ella siempre debe "adherirse" a alguna otra necesidad, iniciadora del comportamiento.
Todos los motivos y necesidades no tienen la misma intensidad ni potencial inductor de la actividad. Para realizar actividades relacionadas con motivos y necesidades que predominan sobre los demás no es necesaria la voluntad. Esta es necesaria y se expresa cada vez que resultan insuficientes las motivaciones iniciadoras de la actividad y es necesario reforzarlas, o cuando otros motivos competidores son tan fuertes que resulta necesario inhibirlos.
Los valores son el ancla que vincula nuestras energías, pensamientos y acciones (decisiones)
Los valores son los principios por los que cada persona se rige, toma decisiones y dirige su propia vida.
La mayoría de los valores que tenemos actualmente han sido aprendidos con el paso de los años y la experiencia.
La existencia y funcionamiento de los valores mantienen la cohesión social.
Desde el punto de vista psicológico, el valor puede ser entendido como "... el resultado de la integración de la personalidad y el modelo social propuesto, que regula la actuación humana como un principio ético y hacia el cual existe un fuerte compromiso emocional".
El resultado final de un proceso de toma de decisiones puede ser una buena decisión, pero el resultado global no atiende solo a la decisión concreta sino a todo el proceso.
La fuerza de voluntad es un requisito indispensable para que el individuo sea portador de valores ético morales, fundamentalmente de aquellos relacionados con el autocontrol o fortaleza espiritual.
Niveles de comunicación organizacional
El éxito organizacional de todo proceso de comunicación se concibe como resultado del adecuado equilibrio entre la comunicación interna y externa.
Comunicación interna
Es aquella que desarrolla los elementos de comunicación que se establecen dentro de la organización, implicando a todos sus miembros con la finalidad de elaborar una política de escucha activa que ayude a sensibilizar sobre los distintos problemas de la empresa, así como a fomentar la puesta en marcha de posibles soluciones.
Comunicación externa
Es aquella que desarrolla sus elementos de comunicación hacia el público externo de la organización (clientes, accionistas, medios de comunicación), dirigidos a mejorar sus relaciones y a proyectar sus servicios.
El Plan de Comunicación Interna es una estrategia que busca dar respuesta a las dificultades comunicativas presentes en la organización mediante el análisis de los objetivos y políticas de gestión. La base se fundamenta en organizar los contenidos, instrumentos y acciones con las que fomentar las relaciones interpersonales, así como en el análisis de los beneficios e inconvenientes que supone la puesta en marcha para los miembros de la organización, sabiendo canalizar las visiones positivas y negativas que discurren durante su implementación.
A la hora de diseñar la estructura de un Plan de Comunicación Interna deben tenerse en cuenta una serie de claves y fases que ayuden a su fundamentación dentro de la organización:
Claves
Crear un equipo impulsor del plan de comunicación, proyectar la situación deseable en base a la finalidad del plan de comunicación (¿para qué?), expresar las ventajas del plan de marketing interno, definir cómo se va a sistematizar la información, singularizar los diversos ámbitos de transmisión y recepción, efectuar alguna prueba piloto, poner atención en las posibles resistencias y amenazas al plan, recibir el apoyo de la alta dirección, incluir un estudio de idoneidad de mensajes, incluir un estudio de canales y su implementación, mantener la receptividad a las propuestas e iniciativas que surjan al inicio del plan de comunicación, evaluar el plan a corto plazo.
Fases
Compromiso-acción, situación inicial, diseño-acción (estrategia), implementación, seguimiento-evaluación y comunicación de resultados.
Como líder en posiciones de Dirección, cada día te enfrentas a diversas decisiones que generalmente son difíciles de tomar. En esta acción formativa aprenderás cómo puedes tomar las mejores decisiones de manera efectiva bajo la presión del tiempo y/o en situaciones de conflicto o incertidumbre.
Participar en este curso te ayudará a evitar los errores típicos de la gestión cotidiana bajo incertidumbre.
La toma de decisiones es un proceso que atraviesan las personas cuando deben elegir entre distintas opciones. Diariamente cada individuo está ante situaciones en las que debe optar por algo, y esa decisión no siempre resulta simple.
En el ámbito de la conducta y psiquis humana este es un tema fundamental, ya que las personas no responden de la misma forma a una situación problemática debido a diversos elementos como la estructura de personalidad, el desarrollo, la madurez y la etapa de la vida en la que se esté.
La voluntad puede ser evaluada desde el punto de vista ético moral tanto en su fuerza o debilidad como en su flexibilidad o rigidez.
La fuerza de voluntad es un requisito indispensable para que el individuo sea portador de valores ético morales, fundamentalmente de aquellos relacionados con el autocontrol o fortaleza espiritual. Un componente sumamente importante de estos valores es el compromiso emocional con objetivos, y es en función de ellos que el individuo puede ser paciente, perseverante o valiente.
Si la voluntad es débil el individuo se encuentra a merced de las influencias del medio y de sus propios impulsos y deseos. Generalmente, en estos casos lo que ocurre es que el individuo carece de objetivos con los cuales se encuentra emocionalmente comprometido.